Cuando tienes varias deudas, el dinero extra tiende a repartirse un poco en cada una y así ninguna se termina. Los métodos de bola de nieve y avalancha resuelven eso con la misma idea, concentrar el esfuerzo en una deuda a la vez, y se diferencian en el orden. Aquí verás cómo funciona cada uno, un ejemplo con números y cómo elegir.

Lo que tienen en común

  1. Haz una lista de tus deudas con el saldo, la tasa de interés anual y el pago mínimo de cada una.
  2. Paga el mínimo de todas, todos los meses. Un atraso suma recargos y queda en tu historial de crédito, el que en Panamá consultan los bancos en la APC.
  3. Decide cuánto puedes pagar en total cada mes. Lo que sobre después de los mínimos es tu pago extra.
  4. Manda todo el pago extra a una sola deuda.
  5. Cuando la liquides, suma lo que pagabas en ella al pago extra y pasa a la siguiente. Por eso se habla de una bola que crece.

Antes de elegir: reúne los datos de cada deuda

Los tres datos están en el estado de cuenta de cada tarjeta o préstamo, o puedes pedirlos en tu banco. Si alguno muestra una tasa mensual, multiplícala por 12 para compararla con las demás: no es la cifra exacta que usa el banco, pero sirve para ordenar.

Fíjate también en cómo se calcula el pago mínimo. Si el de tu tarjeta es un porcentaje del saldo, baja a medida que pagas, y quedarte en él estira la deuda durante años. Para estos métodos conviene fijar tú el monto: el mínimo de hoy, aunque el banco te pida menos el mes que viene.

Método bola de nieve: de la deuda más pequeña a la más grande

Ordenas las deudas por saldo, de menor a mayor, sin mirar la tasa. La primera se termina rápido y esa sensación de avance ayuda a seguir. Funciona bien si te cuesta mantener hábitos o si tienes varias deudas pequeñas que te agobian.

Su costo es que puedes pagar más intereses en total, porque una deuda grande y cara espera al final de la fila.

Método avalancha: de la tasa más alta a la más baja

Ordenas por tasa de interés, de mayor a menor. Es el orden que menos intereses paga, porque ataca primero el dinero que más caro te sale. Su costo es psicológico: si la deuda más cara también es grande, pueden pasar meses sin que liquides ninguna.

Un ejemplo con tres deudas

Las cifras son inventadas para comparar los dos métodos. Supón que puedes destinar $300 al mes a pagar estas deudas:

Deudas del ejemplo
DeudaSaldoTasa anualPago mínimo
Tarjeta de una tienda$40018 %$20
Tarjeta de crédito$1,80030 %$60
Préstamo personal$3,00014 %$110

Los mínimos suman $190, así que te quedan $110 de pago extra. Con bola de nieve, el orden es tienda, tarjeta y préstamo. Con avalancha, tarjeta, tienda y préstamo. Si simulas mes a mes, con los intereses de cada saldo, sale esto:

Resultado de pagar $300 al mes con cada método
MétodoPrimera deuda liquidadaTodo pagadoIntereses totales
Bola de nieveMes 4Mes 21$904
AvalanchaMes 13Mes 21$862

En este caso los dos terminan en el mismo mes y la avalancha ahorra unos $42 en intereses. A cambio, con la bola de nieve liquidas la primera deuda nueve meses antes. Pagando solo los mínimos, las mismas deudas tardarían 57 meses en desaparecer y costarían unos $2,280 en intereses.

Con otras tasas o saldos la diferencia puede ser mayor, sobre todo si la deuda más cara es también la más grande. Vale la pena hacer la cuenta con tus números.

Cómo elegir entre bola de nieve y avalancha

  • Si las tasas de tus deudas se parecen, usa bola de nieve: la diferencia en intereses será pequeña y la motivación pesa.
  • Si una deuda tiene una tasa muy superior al resto, por ejemplo una tarjeta de crédito frente a un préstamo personal, la avalancha te ahorra más.
  • Si ya intentaste salir de deudas y lo dejaste a medias, empieza con bola de nieve. El método que sostienes vale más que el óptimo que abandonas.
  • También puedes combinarlos: liquidar primero una deuda pequeña para ganar impulso y después pasar a la avalancha.

Lo que hace que cualquiera de los dos funcione

  • Dejar de sumar deuda nueva. Si sigues usando la tarjeta que estás pagando, la bola no crece.
  • Tener un colchón pequeño. Sin unos cientos de dólares apartados, el primer imprevisto vuelve a la tarjeta. La guía del fondo de emergencia explica cómo empezarlo en paralelo.
  • Saber de dónde sale el pago extra. Un presupuesto mensual te dice cuánto puedes destinar sin quedarte corto a mitad de mes.
  • Hablar con el banco antes de atrasarte. Si no llegas a los mínimos, pregunta por un arreglo de pago o una reestructuración. Un préstamo para consolidar deudas solo ayuda si su tasa es menor y no vuelves a llenar las tarjetas.

Cómo mantener el ritmo

Salir de deudas lleva meses, a veces años, y el plan se cae más por cansancio que por falta de dinero. Algunas costumbres ayudan a sostenerlo:

  • Anota el saldo de cada deuda una vez al mes. Ver la lista bajar motiva más que cualquier promesa.
  • Manda los ingresos inesperados a la deuda que toca: una parte del décimo, una bonificación, una devolución.
  • Cuando liquides una deuda, date un gusto pequeño y pagado en efectivo, no con la tarjeta que acabas de liberar.
  • Si un mes no llegas al pago extra, cubre los mínimos y retoma el siguiente. Un mes flojo no borra lo avanzado.

Para no perder ninguna fecha, en Bolsillo Inteligente el planificador de metas y deudas convierte cada deuda en cuotas, y los recordatorios te avisan antes de cada vencimiento.

Checklist para empezar

  • Lista tus deudas con saldo, tasa anual y pago mínimo.
  • Calcula cuánto puedes pagar en total cada mes.
  • Elige el método y ordena la lista.
  • Programa los pagos mínimos para que ninguno se atrase.
  • Manda todo el extra a la primera deuda de la lista.
  • Cada vez que liquides una, suma su pago al extra.

Este artículo es educativo y general. No es asesoría financiera ni sustituye la orientación de un profesional que conozca tu situación: si tus deudas te superan, consúltalo antes de firmar una reestructuración o un préstamo de consolidación. Los montos y las tasas son ejemplos inventados.